viernes, 11 de agosto de 2017

Los cuidados en la cocina pueden definir nuestra salud

Los cuidados que se tiene al manipular los alimentos con los cuales cocinamos deben ser casi extremos, nadie quiere que sus hijos, su pareja o amigos invitados a comer sufran de dolor de estómago.

Siempre se debe procurar lavar bien los vegetales, por todas partes, si la excusa para no hacerlo es el cuidado del agua, se puede reutilizar al agua que se ocupa para regar plantas o para lavar cosas que no necesiten de extrema limpieza como limpia pies, o bajadas de cama. En el caso de los mariscos siempre deben ser cocidos, bajo ninguna condición “cocerlos” con limón, ya que esta costumbre ha traído serios problemas a lo largo del tiempo.



Cuando se cocina carne, si se saca del congelador, lo ideal es que sea la porción que se hará, ya que si la carne se descongela y luego vuelve a calentarse puede acarrear bacterias, por la pérdida de la cadena de frío, lo cual puede traer serios problemas para quien la consuma después. El otro cuidado principal, es lavarse las manos luego de tomar la tapa del basurero, no porque sólo se boten allí desechos orgánicos está libre de bacterias, y más aún si son de varios días, es un semillero de gérmenes que puede afectar la salud de quien cocina y de quien consume la comida.

Otro error siempre es pensar que porque la cocina sea un lugar fresco, se pueden dejar las cosas para cocinar sobre los mesones o la mesa y luego cocinar en unas horas, pasa que el sol daña de igual manera los ingredientes, a pesar de que esté húmedo dentro, los rayos UV dañan los alimentos y puede llegar a ser peligroso en la mantención, por lo que es sumamente importante escoger cortinas que mantengan fresco, pero que a la vez dejen la iluminación perfecta. Otras precauciones que se deben tener para cuidar los electrodomésticos de la cocina es tratar de mantener el refrigerador alejado de hornos, o de la cocina, o cualquier elemento que genere calor como el microondas, ya que de este modo se puede poner el refrigerador en menos nivel y poder economizar energía, además de mantener los alimentos seguros.

Con simples pasos y nuevos hábitos se puede cuidar a la familia de riesgos en la cocina, del mismo modo ir fortaleciendo las defensas para no sufrir de los mismos males en un futuro.